Casi todas las entrevistas giran alrededor de las mismas ocho o diez
preguntas. No porque los reclutadores sean poco creativos, sino porque cada pregunta
sirve para evaluar algo concreto. Si entendés qué están evaluando, la respuesta sale
sola.
«Hábleme de usted»
Qué evalúa: si sabés resumir y si entendés qué es relevante.
No es una invitación a contar tu vida. Respondé en un minuto y medio: qué hacés
hoy, qué hiciste antes que tenga relación con el puesto, y por qué te interesa esta
vacante. Practicalo en voz alta una vez; con eso basta.
«¿Por qué dejó su trabajo anterior?»
Qué evalúa: cómo hablás de tus jefes y compañeros.
Nunca hables mal de la empresa anterior, aunque tengás razón. Enfocalo en lo que
buscás ahora: crecer, un rubro distinto, más estabilidad, un horario compatible. Si
te despidieron, decilo con naturalidad y sin dramatizar.
«¿Cuáles son sus debilidades?»
Qué evalúa: si sos capaz de verte con honestidad.
La peor respuesta es «soy muy perfeccionista», porque todos la dicen y nadie la
cree. Elegí una debilidad real y contá qué hacés al respecto. Por ejemplo: «me cuesta
delegar, así que este año empecé a repartir tareas del equipo y a hacer seguimiento
semanal en vez de revisarlo todo yo».
«¿Cuánto espera ganar?»
Qué evalúa: si tus expectativas encajan con el presupuesto.
Averiguá antes cuánto se paga por ese puesto en tu país y tu zona. Da un rango,
no un número exacto, y aclará que es negociable según el resto del paquete. Si te
presionan para dar una cifra antes de conocer las funciones, es válido pedir que te
expliquen el alcance primero.
«¿Dónde se ve en cinco años?»
Qué evalúa: si te vas a quedar.
No prometas ser gerente. Hablá de crecer dentro del área, aprender algo concreto,
tomar más responsabilidad. Lo que la empresa quiere saber es si vas a irte en tres
meses.
«Cuénteme de un problema que haya resuelto»
Qué evalúa: cómo actuás bajo presión.
Usá una estructura simple: cuál era la situación, qué hiciste vos, y cómo terminó.
Tres frases. Lo importante es que se entienda tu papel, no el del equipo.
«¿Tiene alguna pregunta?»
Qué evalúa: si de verdad te interesa el puesto.
Responder «no, ninguna» es la forma más rápida de parecer desinteresado. Llevá
dos preparadas: cómo se mide el éxito en el puesto, cómo es el equipo, cuáles son
los primeros meses.
Lo que se evalúa sin preguntarlo
Llegar a tiempo, saludar, apagar el celular, escuchar la pregunta completa antes
de responder. Eso pesa tanto como las respuestas, y es lo más fácil de controlar.