La mayoría de las entrevistas se pierden antes de empezar: por llegar tarde, por no saber a qué se dedica la empresa, o por no acordarse de lo que uno mismo escribió en su currículum. Todo eso se resuelve con una hora de preparación.
El día antes
Averiguá de la empresa
Quince minutos alcanzan. Buscá a qué se dedica, cuántos años tiene, dónde opera y qué vende. Si tiene página web o redes, entrá. Con eso ya podés responder «¿qué sabe de nosotros?», que es una pregunta trampa muy común.
Releé tu propio currículum
Suena raro, pero pasa seguido: el reclutador pregunta por un trabajo de hace cuatro años y el candidato no se acuerda de las fechas ni de las funciones. Repasá lo que escribiste, sobre todo si mandaste el CV hace semanas.
Preparelas tres historias
Pensá tres situaciones concretas de tu experiencia: un problema que resolviste, un logro del que estés orgulloso, y una vez que te equivocaste y qué aprendiste. Con esas tres cubrís la mayoría de las preguntas que te van a hacer.
Preparé dos preguntas
Sobre el puesto o el equipo, no sobre vacaciones ni permisos. Por ejemplo: cómo se mide el éxito en este puesto, o cómo sería mi primer mes.
Resolvé la logística
Confirmá la dirección exacta y calculá el tiempo de viaje con margen. Si es en un edificio, averiguá si hay que registrarse en recepción. Si es virtual, probá la cámara y el micrófono el día antes, no cinco minutos antes.