Estos son los errores que con más frecuencia dejan una hoja de vida
fuera, ordenados por qué tan seguido aparecen. Casi todos se arreglan en minutos.
1. El teléfono equivocado
Es el número uno y suena increíble. El reclutador marca, no contesta nadie o
contesta otra persona, y sigue con el siguiente. Nunca te enterás. Revisalo antes de
cada envío.
2. Un correo que resta
Correos como lachulita502@ o elpatron_gt@ generan una impresión
difícil de revertir. Crear uno con tu nombre no cuesta nada.
3. Cuatro páginas para dos años de experiencia
Una hoja de vida larga no demuestra que hiciste más: demuestra que no sabés
priorizar. Con menos de diez años de trabajo, una página alcanza.
4. Copiar la descripción del cargo
«Encargado de atención al cliente» es lo que decía tu contrato, no lo que hiciste
vos. Contá a cuánta gente atendías, qué resolvías, qué mejoraste.
5. La misma hoja para todas las vacantes
Reordenala según a qué estés aplicando. Que lo primero que se lea tenga que ver
con el puesto.
6. El nombre de otra empresa
Queda cuando personalizás y no revisás. Es descarte inmediato porque deja claro
que enviaste lo mismo a diez lugares.
7. Faltas de ortografía
Sobre todo en el nombre del puesto o de la empresa. Leelo en voz alta: los errores
se escuchan antes de verse.
8. Plantillas cargadas de diseño
Columnas, colores, íconos, gráficos de barras para medir tu nivel de Excel. Se ven
bien en pantalla pero muchos sistemas de reclutamiento las procesan mal.
9. Datos personales de más
DPI, NIT, estado civil, número de hijos, religión, edad. Nada de eso habla de tu
capacidad y sí puede usarse para descartarte.
10. No explicar un cambio de rubro o un vacío
Si pasaste de construcción a servicio al cliente, o estuviste un año sin trabajar,
una línea lo aclara. Si no lo explicás, el reclutador lo interpreta solo y casi
siempre para mal.
Cinco minutos antes de enviar
Leela como si fueras quien contrata y respondé tres preguntas: ¿me queda claro qué
sabe hacer?, ¿puedo contactarla?, ¿tiene sentido para mi vacante? Donde la respuesta
sea no, ahí está el trabajo.